Las lecciones de la vida normalmente son golpes... errores de cálculo que te hacen estrellarte contra el suelo, decepciones que arañan tu alma hasta el rincón más profundo... Cosas que pasan, sin explicación a veces, cosas que abren todas y cada una de las heridas que creías cicatrizadas...
Pero, antes o después, son esos golpes los que precisamente despiertan tus sentidos... te despiertan y otorgan la capacidad de continuar con más fuerza... Con una lección más aprendida...
Teniendo en cuenta esto, se podría definir la vida como un conjunto de lecciones; el camino hacia ellas... La vida es el tiempo que primero invertimos en el inútil intento por no vernos obligados a aprender esas lecciones, el tiempo que después nos servirá para sanar lentamente nuestras heridas... y, más tarde, tiempo en que agradeceremos la recuperación; el nuevo punto de vista... tiempo de olvido...tiempo en que pretenderemos hacernos creer que nada más nos hará daño....
Así es, día tras día, lección tras lección, como en un "eterno retorno" circulamos por el mundo... Diferentes cada momento; con más o menos daño... conociendo- y no por eso aprendiendo, en definitiva- lecciones... En un camino del cual no conocemos el final; envueltos en la más maravillosa incertidumbre....

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